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domingo, 4 de marzo de 2012

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Hace un mes estaba ahí, en Arena Rock bancándome una de las dos bandas soportes que tuvieron, llegué a las seis, el recital comenzó a las 10. Cuando entra Camilo a presentarlos y aparece Facundo... ahí comenzó la mejor noche, lejos. Tocó como veintiún temas, fue impresionante, estuve ahí contra la valla y aunque me la clave toda y terminé con ochenta moretones, me canté; grité y salté todo. Gracias por levantarme, por identificarme, por traerme recuerdos, y por darme el mejor recital de la vida, dale dale que se viene el de los 20 años!

martes, 6 de diciembre de 2011

No fatalicemos.

Hoy voy a descomprimir éstas situaciones, las situaciones que a nosotros los adolescentes nos agobian día a día. Vivimos fatalizando todo, que no tenemos novio/a, que nos llevamos materias, que nos peleamos con nuestros viejos, que nos falta alguien, que nos dejan solos/as, que no nos dejan salir, que estoy gordo/a, que no me pude comprar tal cosa o tal otra, y la única realidad es que ésos problemas no son problemas, son boludeces. En el momento, se sienten como problemas y se llevan como problema, pero la mismísima verdad es que hay gente que realmente sufre, padece y carga con una cruz. No lo estoy diciendo en tono...superada, al contrario yo también suelo contar mi falta de novio, y algunas cosas que me pasan en modo de problema, pero aunque no sea lo correcto, ver un informe de la gente que vive en la calle más tratar con alguna gente que realmente la sufre... y no crean que son lejanos, también hay historias fuertes cerca nuestro, y a veces del que menos esperamos; me ha hecho darme cuenta que muchas cosas no las valoro, como tener una familia, amigos, casa, comida, trabajo, estudio, y todo tipo de cosas que las "pasamos por alto" Y no, no hay que pasarlas por alto, hay mucha gente, más de la que creemos a la cuál le falta. Ese informe me hizo ver muchas cosas y valorarlas, decirme a mi misma... "Maira no podes estar quejándote por eso" y también me generó tristeza y bronca, porque no paso un ratito que pusimos a Tinelli, y está bien, es un entretenimiento que a mucha gente que llega cansada del trabajo, de la facu, de lo que sea, la dispersa... pero es TAN BANAL, se gasta tanto, tanto dinero, en ese tipo de cosas tan superficiales, y se podría hacer un montón por ésa gente, porque yo sólo digo... ¿quién los ayuda? Me encantaría hacerlo, pero es más que obvio que no cuento con las herramientas para hacerlo, de mi parte sólo puedo brindarles mi respeto, cosa que parece irrelevante pero más de uno no lo hace; por ende me da bronca que los que sí tengas herramientas no hagan nada al respecto. Y es que yo no podría saber todo ésto, y acostarme en una mansión y ponerme ochocientos collares de oro.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Para mis amigos!

Después de tantas investigaciones, uno se olvida de lo más importante. Dejamos de pensar que estamos solos, y nos damos cuenta que estamos rodeados de seres mágicos, únicos e importantes.
Aprendemos que tenemos otra familia, la familia “amistad”… una sociedad a la cual se entra una vez y se pertenece a ella hasta que la muerte nos pase a buscar.
Esta familia no tiene limites, esta siempre dispuesta a brindar todo por cualquiera de sus integrantes. Tiene una mirada, que iguala y perdona, una sonrisa contagiosa. Posee un mismo lema, iguales recuerdos, distintos pensamientos, pero con el mayor respeto y lealtad que se puedan imaginar.
Todo eso hace tan especial a esta familia.
¿Cuál será el secreto? No tengo la menor idea, lo que si se, es que por más que pase bastante tiempo sin vernos, cuando nos juntamos seguimos haciendo las mismas payasadas.
Estoy orgullosa de mi familia de amigos, de cómo son, como piensan y actúan… 

Una vez un filosofo dijo:
- Tener un amigo/a, es como un sueño, formar parte de una familia de amigos/as, es como vivir ese sueño…
Van a decir que al pedo que estoy pero cuando se trata de hablar de amigos, el tiempo no importa, y el lugar menos.
Todos tenemos un sueño, un héroe, fe en los amigos… Amigos verdaderos de toda la vida, compañeros de ruta, personajes del día a día, gente sin nombre que saludamos al pasar, extraños que juzgamos con desconfianza por el temor que genera cualquier individuo, pero es un desconocido por conocer…

Esta sociedad de amigos y amigas, nos refleja valores que el ser humano trae consigo innatamente desde que nace. En todo momento del día estamos haciendo amigos/as nuevos, y cada minuto que pasa más afianzamos nuestra amistad con aquellas personas que desde siempre estuvieron, brindándonos su amor incondicional.
Un amigo/a verdadero nunca, pero nunca te abandona, te va a querer siempre. También recibirás retos, criticas, algún que otro tiron de orejas, pero lo hará porque quiere lo mejor para vos. Ese amigo/a va a compartir hasta el aire que respira. En las cosas más sencillas demostrara el amor que tiene, y la paciencia de sentarse a escucharte.
Están también los famosos amigos/as “re-limados/as”, aquellos que se comunican a través de la mente, o con los gestos.

Un amigo es mucho más que “una luz brillando en la oscuridad”,
“es la llama de una antorcha que siempre esta encendida, dispuesta a quemar todo con el fuego de la amistad”.
Lo que no esta escrito, ya esta dicho. Debo agradecerles amigas/os por aguantarme, por quererme como soy, los amo con todo mi corazón!













viernes, 9 de septiembre de 2011

JUGÁ
TRANQUI
QUE MI AMOR,
TODO
VUELVE
TODO,
TODO
VUELVE
DIOS
TODO LO VÉ.
Y LA
VIDA
TODO
LO COBRA.

viernes, 13 de mayo de 2011

Discriminación Infantil.

ES ALGO QUE ESCRIBI HACE POCO MÁS DE UN AÑO, PERO ÉSTA BUENO COMO REFLEXIÓN.

Me da mucha bronca la discriminación infantil. Es cierto que en mi infancia, he discriminado a otros nenes, como lamentablemente la mayoría de nosotros. Pero estoy orgullosa en decir que en el día de hoy eso ha cambiado radicalmente en mi. Debo reconocer que me gustan los chicos rubios de ojos claros o solo con ojos claros, pero también debo reconocer que cuando ví a los nenitos de Haití, me dieron mucha dulzura, porque me parecieron más que hermosos y también otros nenes que veo en la calle, o en la tele o simplemente amigos o familiares. Los niños se destacan por sus ganas de jugar y divertirse, y por su capacidad de transportarse con su imaginación a lugares increíbles donde tienen y viven todos sus precoces sueños. No hay niños lindos o feos, no hay niños con tal o cual nacionalidad o religión, no hay niños más blancos o más negros, no hay niños más inteligentes que otros, no hay niños ricos o pobres, no hay niños altos o bajos, y no hay niños gordos o flacos. Tan sólo hay personas malas o buenas. Y todos los niños merecen ser iguales a los ojos nuestros, todos son niños sencillamente, y éstos tienen sus derechos y su necesidad de expresarse libremente sin censura ni discriminación de nadie como cualquier otro. Cambiémos y demos el ejemplo así le enseñamos a las nuevas generaciones a ser buenas personas y no desvalorizar nunca al de al lado...

miércoles, 11 de mayo de 2011

El otro día, estaba aburrida, sin ganas de nada, la pc ocupada, mamá ocupada, papá bañándose, tarea hecha, estudio hecho, todo hecho. Tenía frío y tremendas ganas de leer algo, es cuando me acordé de vos, y que dentro de poco cumplirías años, es cuando quise sentirte conmigo una vez más, no me preguntés cómo, ya sé que jamás estuviste conmigo, que falleciste antes que mis papás nacieran. Pero quería tenerte conmigo como amiga, como confidente, en tus vivencias, tenerte con la lectura. Siempre te sentí en simultáneo, tengo muy presente la época en la que viviste, pero también tengo presente que cada vez que te leo; te siento.
Entiendo que no estás, que no estás de antes...pero tu pérdida relatada fue mi pérdida, y cada vez que recuerdo que esos hijos de re mil puta, porque a nadie se le desea el mal pero a esos mal paridos no hay otro remedio que sí, que te sacaron la vida a vos como a tanta gente inocente, no puedo evitar llorar, mis ojos no pueden contener las lágrimas, y más conociéndote, en lo más abstracto de mi vida, pero en fin, conociéndote. Desde que te sentí, o te "leí" tengo un sueño...ir a esa fosa común, viajar, ver todos los monumentos que se te hicieron. Valentía, carisma, picardía, todo, todo lo poseías vos. Y tenías muchos sueños y ganas de vivir, millones de metas, siempre tuviste fe en Dios y en "la bondad" del hombre, ¿Por qué?¿Por qué a vos?¿Qué les hiciste? Eras una chica de 15 años con ganas de vivir, con ganas de triunfar, con ganas de ser una madre excelente y no cometer los errores que cometía la tuya en vos. ¿Por qué Dios te abandonó a vos y a tu familia cuando vos tenías la certeza que él te sacaría de ahi? Ninguna, ninguna respuesta. Lo único que me "consuela" por así llamarlo es que vos, luego de la guerra, querías hacer un libro sobre tus vivencias en el "anexo secreto", querías ser escritora, tal vez, si habrías sobrevivido no habría sido tan "emblemático". Pero..¿es necesario la muerte para impregnarse en el tiempo?¿para no ser olvidado? Y..parece que así funciona la cosa. Sólo me quedó con tus vivencias, con el legado que nos dejaste para comprender una vez más el cero sentimiento humano del hombre, las atrocidades que pueden llegar a cometer, el no uso de la cabeza, me quedo sabiendo que a pesar de todo, hubo y hay chicas como vos, sabias y buenas (¿qué dirías si vieras ahora como están? es algo que siempre me pregunto), me quedó con todas los aprendizajes que me diste, y con los dos sueños que me dejaste, o mejor dicho, el sueño de viajar, y las ganas de continuar con algo que venía de antes, escribir, escribir, es lo más hermoso.
Algún día, voy a poner fragmentos de tu diario, de tus sabias palabras..de mi amiga, y aunque sea loco, sí, sos mi amiga, te has convertido en mi amiga, y el tiempo acá, sólo es un detalle.

Anne Frank (1929-1945)

lunes, 2 de mayo de 2011

Uno de mis cuentos preferidos -Mil Grullas-

Naomi Watanaba y Toshiro Ueda creían que el mundo era nuevo. Como todos los chicos. Porque ellos eran nuevos en el mundo. También, como todos los chicos. Pero el mundo ya era muy viejo entonces, en el año 1945, y otra vez estaba en guerra. Naomi y Toshiro no entendían muy bien qué era lo que estaba pasando.
Desde que ambos recordaban, sus pequeñas vidas en la ciudad japonesa de Hiroshima se habían desarrollado del mismo modo: en un clima de sobresaltos, entre adultos callados y tristes, compartiendo con ellos los escasos granos de arroz que flotaban en la sopa diaria y el miedo, que apretaba las reuniones familiares de cada anochecer en torno a las noticias de la radio, que hablaban de luchas y muerte por todas partes.
Sin embargo, creían que el mundo era nuevo y esperaban ansiosos cada día para descubrirlo. Ah...¡y también se estaban descubriendo el uno al otro!
Se contemplaban de reojo durante la caminata hacia la escuela, cuando suponían que sus miradas levantaban murallas y nadie más que ellos podrían transitar ese imaginario senderito de ojos a ojos.
Apenas si habían intercambiado algunas frases. El afecto de los dos no buscaba las palabras. Estaban tan acostumbrados al silencio...
-No tengo hambre-le mentía Toshiro, cuando veía que la niña apenás si tenía dos o tres galletitas para pasar el mediodía. -Te dejo mi vianda-y se iba a corretear con sus compañeros hasta la hora del regreso a las aulas, para que Naomi no tuviera vergüenza de devorar la ración.
Naomi...poblaba el corazón de Toshiro. Se le anudaba en los sueños con sus largas trenzas negras. Le hacía tener ganas de crecer de golpe para poder casarse con ella. Pero ese futuro quedaba tan lejos aún...
El futuro inmediato de aquella primavera de 1945 fue el verano, que llegó puntualmente el 21 de Junio y anunció las vacaciones escolares.
Y con la misma intensidad con que otras veces habían esperado sus soleadas mañanas, ese año los ensombreció a los dos: ni Naomi ni Toshiro deseaban que empezaran. Su comienzo significaba que tendrían que dejar de verse durante un mes y medio inacabable.
A pesar de que sus casas no quedaban demasiado lejos una de la otra, sus familias no se conocían. No siquiera tenían entonces la posibilidad de encontrarse en alguna visita. Había que esperar pacientemente la reanudación de las clases.
Acabó Junio, y Toshiro arrancó contento la hoja del almanaque...Se fue Julio y Naomi arrancó contenta la hoja del almanaque...Y aunque no lo supieran: ¡Por fin llegó Agosto!- pensaron los dos al mismo tiempo.
Fue justamente el primero de ese mes cuando Toshiro viajó, junto con sus padres, hacia la aldea de Miyashima. Iban a pasar una semana. Allí vívian los abuelos, dos ceramistas que veían apilarse vasijas viejas en todos los rincones de su local.
Ya no vendían nada. No obstante, sus manos viejan seguían modelando la arcilla con la misma dedicación de otras épocas.
-Para cuando termine la guerra...-decía el abuelo.
-Todo acaba algún día...-comentaba la abuela por lo bajo. Y Toshiro sentía que la paz debía ser algo muy hermoso, porque los ojos de su madre parecían aclararse fugazmente cada vez que se referían al fin de la guerra, tal como a él se le aclaraban los suyos cuando recordaba a Naomi.
¿Y Naomi?
El primero de Agosto se despertó inquieta; acababa de soñar que caminaba sobre la nieve. Sola. Descalza. Ni casas ni árboles a su alrededor. Un desierto helado y ella atravesándolo.
Abandonó el tatami, se deslizó de puntillas entre sus dormidos hermanos y abrió la ventana de la habitación ¡Que alivio! Una cálida madrugada le rozó las mejillas. Ella le devolvió un suspiro.
El dos y el tres de Agosto escribió sus primeros haikus.


Lento se apaga
el verano.
Enciendo lámpara
y sonrisas.


Pronto
florecerán los crisantemos.
Espera,
corazón.


Después achicó el rollito de ambos papeles y los guardó en una cajita de laca en la que escondía sus pequeños tesoros de la curiosidad de sus hermanos.
El cuatro y el cinco de Agosto se los pasó ayudando a su madre y a las tías ¡Era tanta la ropa para enmendar!
Sin embargo, esa tarea no le disgustaba, Naomi siempre sabía hallar el modo de convertir en un juego entretenido lo que acaso resultaba aburrídisimo para otras chicas. Cuando cosía, por ejemplo, imaginaba que cada 222 puntadas podía sujetar un deseo para que se cumpliese.
La aguja iba y venía, laboriosa. Así, quedó en el pantalón de su hermano menor el ruego de que finalizara enseguida esa espantosa guerra. Y en los puños de la camisa de su papá, el pedido de que Toshiro no la olvidara nunca...
Y los dos deseos se cumplieron.
Pero el mundo tenía sus propios planes.
Ocho de mañana del seis de Agosto en el cielo de Hiroshima.
Naomi recuerda a su amigo: ¿Qué estará haciendo ahora?
"Ahora" Toshiro pesca en la isla mientras se pregunta -¿Qué estará haciendo Naomi?
En el mismo momento, un avión enemigo sobrevuela el cielo de Hiroshima. En el avión, hombres blancos que pulsan botones y la bomba atómica surca por primera vez un cielo.
El cielo de Hiroshima.
Un repentino resplandor ilumina extrañamente la ciudad. En ella, una mamá amamanta a su hijo por última vez. Dos viejos trenzan bambúes por última vez. Una docena de chicos canturrean por última vez. Cientos de mujeres repiten sus getos habituales por última vez. Miles de hombres piensan en mañana por última vez. Naomi sale para hacer unos mandados. Silenciosa explota la bomba. HIerven, de repente, las aguas del río. Y medio millón de japoneses, medio millón de seres humanos, se desintegran esa mañana. Y con ellos desaarecen árboles, calles, animales, puentes y el pasado de Hiroshima.
Ya ninguno de los sobrevivientes podrá volver a reflejarse en el mismo espejo, ni abrir nuevamente la puerta de su casa, ni retomar ningún camino querido. Nadie será ya quién era. Hiroshima arrasada por un hongo atómico. Hiroshima es el sol, un sol estallando.
Recién en Diciembre logró Toshiro averiguar donde se encontraba Naomi ¡Y que aún seguía viva! Ella  y su familia, internados en el hospital, como tantos otros cientos de miles que también habían vivido el horror aunque ahora el horror estuviera instalado dentro de ellos, en su propia sangre.
Y hacia el hospital marchó Toshiro una mañana, el invierno ya se insinuaba en el aire y el muchacho no sabía si era el frío del exterior o su pensamiento el que lo hacía tiritar. Naomi se hallaba en una cama situada junto a una ventana, de cara al techo, con los ojos abiertos y la mirada inmóvil. Ya no tenía sus trenzas, apenás una pelusita oscura. Sobre su mesa de luz, unas cuantas grullas de papel desparramadas.
-Voy a morirme, Toshiro...-susurró, no bien su amigo se paró, en silencio, al lado de su cama -Nunca llegaré a completar las mil grullas que me hacen falta...
Con el corazón encogido, Toshiró contó las que se hallaban dispersas sobre la mesita. Sólo veinte. Después las junto cuidadosamente antes de guardarlas en un bolsillo de su chaqueta. -Te vas a curar, Naomi -le dijo entonces, pero su amiga no lo oía ya: se había quedado dormida. Toshiro salió dee hospital bebiéndose las lágrimas.
Ni la madre, ni el padre, ni los tíos de Toshiro (en cuya casa se encontraban temporariamente alojados) entendieron aquella noche el por qué de la misteriosa desaparición de todos los papeles, que hasta ese día, había habido allí.
En la habitación que compartía con sus primos, Toshiro velaba entres las sombras. Esperó hasta que tuvó la ceteza de que nadie estaba despierto. Entonces, se incorporó con sigilo y abrió el armario donde se solían acomodar las mantas, extrajó la pila de papeles que había recolectado en secreto y volvió a su lecho. Y así, Toshiro recortó  980 cuadraditos y luego los plegó, uno por uno, hasta completar las mil grullas que necesitaba Naomi. Separó en grupos de diez a diez las frágiles grullas del milagro, y las aprestó para que imitarán el vuelo. Por esa única vez tomó la bicicleta se sus primos sin permiso, no había tiempo, imposible llegar rápido al hospital a pie. La vida de Naomi dependía de esas grullas.
Entró al cuarto, Naomi dormía, sin hacer el más mínimo ruido, colgó las mil grullas que ahora pendían del techo, Fue al bajarse de su improvisada escalera, cuando advirtió que Naomi lo estaba observando.
-Son hermosas, gracias.
-Hay un millar, son tuyas, Naomi. Tuyas-y abandonó la sala sin darse vuelta.
En la luminosidad del mediodia que ahora ocupaba todo el recinto, mil grullas comenzaron a balancearse impulsadas por el viento que la enfermedad también dejó colar, al entreabrir por un instante la ventana.
Los ojos de Naomí seguián sonriendo. Múrio al día siguiente. Un ángel a la interperie frente a la impiedad de los adultos .
Febrero de 1976. Toshiro cumple 42 años y vive en Inglaterra. Se casó, tiene tres hijos y es gerente de sucursal de un banco, establecido en Londres.
Serio y poco comunicativo como es, ninguno de sus empleados se atreve a preguntarle por qué, en su escritorio siempre se encuentran algunas grullas de origami dispersas al azar. Grullas y más grullas, los empleados, comentan, divertidos, que el gerente debe creer en aquella superstición japonesa.
-Algún día completará las mil -cuchichean entre risitas-. ¿Se animará entonces a colgarlas sobre su escritorio?
Ninguno sospecha, siquiera, la extrañable relación que esas grullas tienen con la perdida Hiroshima de su niñez. Con su perdido amor primero.